Por El Gallito
Hay algo que muchos funcionarios olvidan: la gente puede ser paciente, pero no es tonta. Puede esperar, puede escuchar explicaciones y hasta puede entender que no todo se resuelve de un día para otro, pero cuando los problemas se acumulan, la paciencia se empieza a convertir en enojo.
No se trata de exigir milagros. Se trata de pedir lo básico: calles atendidas, servicios funcionando, seguridad, limpieza y respuestas claras. Lo que molesta no siempre es el problema en sí, sino la sensación de abandono.
El ciudadano común no quiere discursos eternos ni comunicados llenos de palabras bonitas. Quiere ver soluciones. Quiere que cuando levante un reporte alguien lo atienda. Quiere que su colonia también importe.
Gobernar no es aparecer en la foto. Gobernar es resolver cuando nadie está mirando. Y si eso incomoda, entonces quizá hacía falta que alguien lo dijera.
