Aunque la primavera suele asociarse con días soleados y temperaturas altas, también es una temporada en la que pueden presentarse lluvias intensas, tormentas eléctricas e incluso granizadas. Esto ocurre por la combinación de varios factores atmosféricos, como el aumento de temperatura, la presencia de humedad y la interacción entre distintos sistemas meteorológicos.

De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional, el pasado 15 de mayo inició oficialmente la temporada de lluvias y ciclones tropicales 2026 en el océano Pacífico, mientras que en el Atlántico comenzará el próximo 1 de junio. Durante estos días, varias zonas del país han registrado tormentas fuertes, a pesar de que aún nos encontramos en primavera.

Especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México explican que este fenómeno se debe a que, durante esta época del año, todavía pueden presentarse algunos sistemas invernales, como frentes fríos, al mismo tiempo que las temperaturas comienzan a elevarse de manera progresiva. Cuando el aire frío interactúa con masas de aire cálido y húmedo, se genera inestabilidad en la atmósfera, lo que favorece la formación de nubes de tormenta.

El Dr. Alejandro Jaramillo Moreno, investigador del Instituto de Ciencias Atmosféricas y Cambio Climático de la UNAM, señala que estas lluvias suelen desarrollarse principalmente durante la tarde o la noche, especialmente en regiones del centro y oriente del país.

Si bien las precipitaciones pueden traer beneficios, como mejorar la calidad del aire y reducir temporalmente la temperatura, también representan riesgos para las zonas urbanas, donde pueden ocasionar encharcamientos, caos vial, caída de árboles y afectaciones en la movilidad diaria.